Tras la identidad del Despoblado de Atacama
(CARTAS GEOGRAFICAS y LIMITES ORIGINALES)
DURANTE LA COLONIA
El Desierto de Atacama fue visitado por diversos hombres de ciencia y cartógrafos, con el propósito de estudiar su geología y trazar sus fronteras. Más las primeras demarcaciones se hicieron hipotéticamente, a base de las cartas y mapas de los antiguos navegantes y geógrafos, sin que pudiese conocerse a fondo las inmensas riquezas ocultas en las calcinadas tierras del Desierto y su importancia física para cualquier Virreynato o Capitanía General.
Los estudios geológicos fueron vanos en los primeros años de la Colonia , existía cierto temor de adentrarse en un desierto tan inmenso como inclemente. Muchas caravanas perecieron al intentar cruzar sus fronteras Pareciera que el Desierto se hubiese empeñado en permanecer ignorado y no aceptar la evolutiva civilización que como un torrente, se le venía encima.
EL Despoblado de Atacama comenzaba en Chañaral y moría más allá de Quillagua, por el Norte. Pueblito indígena que divide al río Loa y forma frontera entre Perú y Chile según las crónicas.
Sus primitivos limites lo indicaban dentro del Reino de Chile, a la altura del paralelo 22°, el que a la vez lo separaba del Virreynato del Perú.
La audiencia de Charcas jamás mantuvo dominio definitivo sobre él, pues ésta nunca delimitó con el Océano Pacífico.
El Inca Garcillano de la Vega , compilador de las tradiciones de los antiguos señores y primitivos habitantes del Perú, en sus famosos. Comentarios Reales- publicados en 1609, dice en la primera parte, Libro I°, cap.8°.
:«Lo que llaman Perú tiene setecientas leguas de largo por tierra, desde el río Ancasmayu hasta los Chinchas (Perú), que es la última provincia de los Charcas, norte sur; y lo que llaman Reyno de Cliile contiene cerca de quinientas cincuenta leguas, también norte . Sur. Contando desde lo último de la provincia de los Chinchas, hasta el río Maullí.
El Padre Jesuita, Miguel de Olivares. en su Historia Militar, Civil y Sagrada del Reyno de Chile, escrita a mediados del siglo XVIII, en el Capítulo I, dice:
Este Reyno (de Chile), que Pedro de Valdivia comenzó a conquistar para la monarquía de España el año 154l, en calidad de subalterno y lugarteniente general de Francisco Pizarro, está situado en la América Meridional y en el último término de ella, Su extensión a lo largo comienza desde el CERRO San Benito a la altura del paralelo 22°, latitud austral i es deslinde entre el último término de Chile y Atacama, primera provincia del Perú (1), por esta parte hasta el cabo de «hornos, que está a la altura de 56° i así tiene de largo 34°(grados). que regulan 20 leguas, suman 660.
El testimonio de este eminente jesuita da a Chile como límite boreal el grado 22, lo que significa que todo el Desierto de Atacama pertenecía a Chile desde la época de la conquista.
Si los gobiernos chilenos no ejercieron jurisdicción sobre todo el Desierto se debió. Sencillamente, a que el -Despoblado de Atacama- estaba despoblado, No había pueblos ni ciudades civilizadas, menos industrias, así que ¿sobre qué o quiénes se ejercería autoridad administrativa? El último lugar poblado de Chile, por el norte donde ejerció autoridad civil y eclesiástica fue el Paposo, capital, entonces del desierto de Atacama. Allí había una capilla, cuya parroquia dependía del Obispado de La Serena.
Es sabido que la tuición de los Obispados corría a la par y hasta era más importante que la jurisdicción civil y administrativa de los representantes de la Corona Española.
Las primeras constituciones de Chile, incluso de 1833, en la parte correspondiente a su dominio territorial, se incluye el Desierto de Atacama como propiedad de Chile, muchos años antes que se suscitaran los odiosos conflictos con Bolivia.
Es muy cierto y razonable que cuando los chilenos descubrieron y razonable que cuando los chilenos descubrieron y explotaron con sus propios capitales, las riquezas del desierto, fundarón pueblos y levantaron industrias, recién el gobierno en la década del 40 del siglo pasado, impuso sus derechos inalienables de dominio de toda la región denominada Desierto de Atacama.
Uno de los marinos más antiguos que levantó una carta geográfica de esta región, fue Don Antonio de Ulloa, explorador español al servicio del Rey Carlos III, Ulloa vino a América del Sur encargado de proteger la expedición científica de la Condamine (Carlos María de ), que en 1735 fue comisionado por Francia para determinar con Bouger, en el Ecuador, el tamaño y la figura de la tierra, visitó en ese viaje casi toda la América del Sur y Chile.
Por esa época, un poco antes el ingeniero francés Don Amadeo Frezier había publicado en París en el año 1714. su viaje al Mar del Sur acompañado de un mapa de la costa que se extendía hasta el Callao. Es sabido que Frezier fue enviado por Don Felipe V. a Chile para proteger esta Colonia contra las depradaciones de los filibusteos ingleses que cometían toda clase de fechorías en los puertos de las costas chilenas.
La carta de Frezier, levantada con bastante exactitud para aquella época en que la costa era muy pobre en denominaciones geográficas, ha servido a casi todos los cartógrafos que han venido después para la confección de sus planos.
Calcando este mapa de Frezier, trazó el geógrafo español, Don Juan de la Cruz Cano y Olmedilla. el Litoral del Desierto de Atacama, en su Mapa de la América del Sur, editado en el año 1775. Esta carta geográfica adolece de errores en los grados de longitud.
Enseguida viene el mapa de Alcides D´Orbigny, naturalista francés , que recorrió con preferencia la zona oriental del Desierto en busca de fósiles, de los que llevó una riquísima colección, entre los años 1826 y 1833.
Ballivián, Presidente de Bolivia, encargó al Ingeniero Felipe Bertress, el levantamiento de la Carta del Desierto, (cuando Bolivia inició su política de expansión del Litoral) que geógrafos posteriores la han encontrado plagada de errores. Edición de 1843.
El naturalista Hoogsgaard, en los años 1873-1874, exploró las costas del Desierto por orden del Presidente peruano, Pardo, desde el paralelo 20° 26° hasta el 24° , con el fin de tener datos exactos sobre el agotamiento de las guaneras del Litoral y al mismo tiempo le dio la comisión de estudiar las salitreras al sur del río Loa. Pardo ya había concebido el proyecto del monopolio del salitre del Perú y el que controlaba Bolivia, en el Litoral Chileno, transitoriamente, bajo dominio boliviano.
El geólogo francés Amado Pissis, que desde el año 1848 estaba encargado de la orografía y geología chilena recibió órdenes del Gobierno para fijar, en unión del ingeniero boliviano, Mariano Mugía, los límites que separaban a los países, con motivo de estas exploraciones, el señor Pissis publicó su Plano del Norte del Desierto y el Acta de la comisión encargada de fijar los límites entre los territorios de Chile y Bolivia, el año 1870, según sus estipulaciones del Tratado de límites de 1860.
Por decreto de 17 de Abril de 1883, el Presidente Santa María ordenó levantar la Carta Topográfica del Desierto, con motivo de su reinvindicación al territorio nacional Jefe de la Comisión Exploradora fue designado el célebre ingeniero Chileno , don Francisco San Román e ingenieros ayudantes, señores Santiago Muñoz, Alejandro Chawick y Abelardo Pizarro.
A esta comisión se le había encomendado la misión únicamente topográfica, pero San Román inteligentísimo, llevó sus estudios a la geología, cálculos trigonométricos, a determinación de centenares de coordenadas, deducidas con todo rigor, de tal manera que las triangulaciones acusan toda pureza en sus medidas. La claridad y el orden son las dos hermosas cualidades que se notan en la obra de San Román.
Con el desierto recibió su bautismo moderno, eternizado en sus cumbres y planicies, a los grandes servidores que han ilustrado a la Patria , con su labor científica o con su civismo: Cordillera Domeyko, Volcán Lastarria, Monte Pissis, Cordillera D´Orbigny, Cordillera Gay, Sierra Gorbea, Altiplanicie Philippi, Sierra Barros Arana, etc.
Los estudios de esta comisión fuerón publicados en Santiago el año 1896 y la Carta Geográfica el 1892.
El ingeniero Francés esforzado cateador y explorador del Desierto, descendiente de los descubridores del guano de Mejillones, don Máximo Roch Latrille, levantó en Tocopilla, donde residía, en abril de 1882 una interesantísima y completa Carta del Desierto de Atacama, mejor dicho de la Provincia de Antofagasta, que publicó, junto con un estudio geográfico-topográfico de esta región, en la Revue de la Societé , de Geologie et Geografhie de Paris.
En los mismos años que San Román estudiaba esta región, lo hacía, también, don Alejandro Bertrand, ingeniero chileno en la región cordillerana de Atacama, dedicado de preferencia al estudio de la puna y de las altas cumbres. Era la época en que estaban en toda su efervescencia las cuestiones de límites con Bolivia y Argentina, asuntos que casi nos acarrea una guerra con este último país que afortunadamente para Argentina y Chile, fue orillada con mucha inteligencia por ambas Cancillerías.
Mientras Bertrand triangulaba la Puna otro distinguido ingeniero civil y de Minas, don Alejandro Valdéz Vicuña planificaba las partes bajas y estudiaba los minerales de la zona de Calama, labor industrial y mercantil que debía resolver el problema de la garantía de los capitales que debían invertirse en la construcción del Ferrocarril que de Armen Alto debía continuar hasta Ururo (Bolivia).
Don Hugo Reck, ingeniero alemán al sevicio de Bolivia, levantó un mapa del Litoral y de la Altiplanicie , cuando el industrial boliviano don Avelino Aramayo buscaba en Londres los capitales para la construcción de un ferrocarril que uniera las costas con las ciudades mediterráneas de aquel país.
Este trabajo lo realizó Reck entre los años 1860 a 1863, y cabe mencionar que casi todas sus cartas fuerón realizadas con bastante exactitud. Esto significa que Rock era uno de los mejores ingenieros extranjeros de la época al servicio de un país americano.
El primer plano que levantó de la naciente ciudad de Antofagasta, fue obra suya. Lo levantó en Mejillones el 14 de Septiembre 1869, poco más de un mes antes de que se fundara nuestro puerto.
Reck fue también autor de un plano de la Nueva de Mejillones ciudad que Bolivia proyectó construir cuando este puerto le fue cedido por Chile por el Tratado de 1866, Contaba de 680 manzanas, 17 plazas, avenidas, escuelas, jardines etc.
Durante los años 1877 y 1878, el ingeniero don Armando Villanueva recorrió el lado occidental del Desierto y levantó la Carta Topográfica por comisión recibida del Ministerio de Hacienda, Villanueva demarcó especialmente las salitreras y aguadas; el estudio tenía un fin exclusivamente industrial.
El Doctor don Rodolfo Amando Philippi, de quién nos referimos en este trabajo histórico más adelante, realizó uno de los viajes más notables al Desierto, recorriéndolo desde Copiapó a Mejillones, a pie y a mula y en la Janequeo ; vuelto a Taltal atravesó el Desierto hasta San Pedro de Atacama regresó por las sierras cordilleranas hasta llegar a Copiapó, después de varios meses de fatigoso caminar y de privaciones sin fin. Fue notable su viaje porque, como naturalista, dedicó más de su tiempo a clasificar la flora, la fauna y la mineralogía del terreno que piso, dibujando y haciendo croquis de todo cuanto viera y tuvo a su alcance, además de ir recogiendo especies que más tarde magníficamente clasificadas, fueron a aumentar las colecciones del Museo de Historia Natural de Santiago, del cual fue su primer Director por espacio de varios años, El señor Philippi se cree, fue uno de los primeros que estudió el idioma atacameño, probando que ese idioma no tiene raíces ni del aimará, ni del quichua, ni del mapuche, dejando de este modo en tabla un hermoso problema sobre el origen de esta lengua Otros notables filólogos: Lenz, entre otros estudiarón la lengua de estos indígenas y llegarón a conclusiones similares que Phillippi.
También realizarón exploraciones y levantantado cartas geográficas y planos del desierto, los ingenieros don Josiah Harding natural de Nueva Zelandia, constructor, en un tiempo de la vía ferroviaria de la antigua Compañía de Salitres y ferrocarril de Antofagasta; Paz Soldán, geógrafo al servicio de la Argentina , el Doctor Fatermann, Juan Gaete, Pompeyo Moneta, Plisson, Domeyko, etc.etc.
Es necesario también recordar la expedición enviada por la oficina Hidrográfica en el año 1889 para el estudio de la costa marítima; los planos de la ciudad de Antofagasta levantados en 1880 por don Francisco Vidal Gormaz; los trabajos de Risopatrón etc.
Cuando la catástrofe marítima del 9 de Mayo de 1877, La Esmeralda al mando de Galvarino Riveros se ocupaba de los sondajes de la bahía de Mejillones, nave que en esa época prestó grandes servicios a la población de aquél puerto. En ese mismo año el Ingeniero don Francisco Latrille, levantaba el plano de Cobija y de Gatico. Debemos recordar los trabajos científicos de la Comisión de Límites en la Puna y a la infatigable e inteligente labor del jefe, Don Victor Caro Tagle.
Luego vienen los mapas más recientes como por ejemplo, Plano de la Región Salitrera de Arica a Tocopilla, año 1896. siendo Delegado Fiscal de Salitreras, don Juan F. Campaña en el levantamiento tomó parte especial el Ingeniero don Juan Tonkin; la carta de la Región Salitrera entre los paralelos 19° y 27° 30° lat. Sur año 1910. Fue levantado bajo la dirección del ingeniero Jefe de la delegación de Salitreras don Efrain Encalada; Plano de la oficina de Mensuras de tierras, de Luis Risopatrón; mapa Comercial, Regiones Limítrofes, del ingeniero Abd-el Kader, 1910; y los de don Jorge J. Huister. De Antofagasta, 1905 y Región Salitrera 1907, del mismo.
No se debe olvidar tampoco a Fitz-Roy, capitán de la Beagle que llevó a Darwin alrededor del mundo. Dicho capitán naval de la Marina Británica realizó una carta de las costas de América. Notable. (parte de estos datos han sido tomados de la Rev. Chilena de Historia y Geografía 1912 1917).
Uno de los más interesantes planos de la ciudad, que tuvimos a la vista hacen unos veinte años o más, fue un ingeniero de apellidos Huysler y que guardaba la familia Durandeau.
Fue proyectado en relieve, como si hubiese sido dibujado desde el aire. En cada manzana podían verse hasta los patios de las casas con tanta exactitud que no creemos que podría hacerse otro igual. Este plano, litografiado en 1907, fue llevado a Santiago por la familia Durandeau cuando cambio de residencia.